domingo, 1 de mayo de 2011

La fanática del new age

Llega un momento en la vida de la mujer en que la gravedad comienza a surtir sus efectos, y esa cola de manzana newtoniana comienza a rodar barranca abajo, transformando su cuerpo en una masa amorfa parecida a una croqueta de acelga. Generalmente, cuando esto sucede toma conciencia que años sentada frente al televisor mirando a Facho Aviles, comiendo "faturas" y tomando mate con amigas no le ha dejado más que una busarda de oficinista y algunas neuronas bloqueadas por el exceso de glucosa y grasas saturadas. Es entonces cuando comienza a sentir eso que no puede describir, algo profundo que en un primer momento confunde con gases, aprovisionándose de activia. Si hubiera invertido al menos unos momentos en leer tan sólo el diario (los chistes no cuentan) en vez de interiorizarse en la vida y obra del imitador de The Narvaez, podría traducir su sensación en palabras, y hablarnos de un vacío, de angustia existencial. Es entonces cuando comienza a recuperar el tiempo, reventando la tarjeta de crédito de su marido separado en una de esas librerías para gente que no lee, llenando el changuito de libros de Osho, Coehlo, Deepak Chopra, Stamateas, la mujer de Stamateas, Sai Baba, Dan Brown, y lo peor de todo... The Secret (gritos de horror).
Hasta este momento, sólo sería una cuerentona más en busca de la paz espiritual (eso sí, que venga rápido y fácil, como las recetas de Choly), pero en algún momento (probablemente esperando a los "chicos" en la puerta del colegio, con el auto en doble fila bloqueando la rampa para discapacitados) se cruzará con algún otro especímen como ella, que le dirá que empiece yoga, multiplicando en ese preciso instante la pelotudez humana con la velocidad de un estornudo. Será entonces cuando como en una película de Roger Corman, comenzará a mutar en una verdadera new age, necesitando cada vez más (podría leer "El libro de las mutaciones", pero es muy largo y viene sin dibujitos). No se contentará con haber haber logrado milagrosamente la flor de loto luego de años de sedentarismo, en los cuales el máximo esfuerzo era tener que estirarse para alcanzar la lata de salsa de tomate lista en la góndola del supermercado. No señor. Irá por más, y comenzará a visitar homeópatas, tomar yuyos, transformarse en vegana, llenar su casa de velas e inciensos, y practicar sexo tántrico, esa mentira practicada sólo por ella, los impotentes y Sting. Pueden ser reconocidas fácilmente en un grupo, ya que ante el mínimo inconveniente (nos cortaron el gas, nos quedamos sin mayonesa, se nos cayó la pelota en lo del vecino) nos repetirá su haiku favorito: "por qué no te haces un estudio de aura?".
Para no ser tildados de machistas, existe una variante masculina de este curioso grupo. Por lo general tiene entre cuarenta y sesenta años y trabaja en una oficina. Tiene el coeficiente intelectual de una ameba, lo cual compensa con una capacidad de lobby envidiada hasta por Coty Nosiglia. Llegó a gerente luego de años de una paciente espera, matizada con elucubraciones y serruchadas de piso. Dedicó toda su juventud a proferirse un estilo de vida absolutamente licencioso, pleno de drogas, sexo, alcohol y reviente que dejarían al Bambino Veira como un amish. Pero gracias a una "revelación" (traducción: un accidente cerebro vascular, un infarto, etc.) generó un cambio rotundo en su estilo de vida, abandonando cualquier tipo de sustancia que sea más nociva que el agua mineral, intentando convencernos de las bondades del cambio, cual heroinómano recuperado. A no engañarse: es todo una fachada. Probablemente sea una nueva estrategia para levantarse minas en su clase de danza expresiva, o una forma de congraciarse con un superior y así conseguir un nuevo ascenso regional. De modo tal que los libros de autoyuda, la medicina ayurveda, su pulsera power blance (!) y la redecoración de la oficina siguiendo los preceptos del feng shui sólo servirán para disimular lo detestable que es: una mierda de persona, corrupta, cagadora y egoísta, pero con un aura balanceada.

7 comentarios:

Tincho dijo...

Atinadísimo.

El boludo de la Power Balance dijo...

No te permito que te metas con la power balance! desde que la uso estoy invicto en el padel (Bueno con vos vengo invicto desde hace aprox 325 partidos). Lo que si reconozco es que la power balance no pudo evitar que me quebrara un dedo....yo creía que ya ser una especie de X-men.
Ahhhhh, olvidaste poner entre todas las actividades de las fanáticas del new age el ver "Gran hermano", ya que el otro dia nos dijiste en la cara "básicos unineuronales" que consumen basura televisiva.
Que mala persona resultaste Di Macino jajaja

Ignacio dijo...

meeeeeeeeee

Cafetino dijo...

Upa, me parece que a alguien le afectó lo de la pulserita. No te diste cuenta que es un placebo? Mirale el lado positivo a la fractura: no serás Guepardo, pero con el dedo biónico te pareces un poquito más a Scioli!

Tincho dijo...

Ahhhh... ya me di cuenta!! ya sé quién es 'el boludo de la power balance'! jaja

Marconga dijo...

¿Dan Brown escribe libros de autoayuda? jaa

Cafetino dijo...

No, Dan Brown no escribe autoayuda (al menos hasta que quiera juntar unos palitos más), pero el público que lo lee generalmente consume esa otra clase de libros ideales para prender el asado del domingo.