miércoles, 28 de enero de 2015

El síndrome achura

Finalmente, luego de más amagues de los que hizo el Burrito Ortega en su carrera (en el fútbol; con el auto se sabe que le apunta a los postes), el domingo pasado Riquelme anunció su retiro definitivo del fútbol. Algún malintencionado podría aseverar que este hecho se había producido con antelación (su retiro del fútbol, no el anuncio), teniendo en consideración sus últimos desempeños dentro de un cuadrilátero de césped. También es cierto que, citando al filósofo televisivo Pagani, Riquelme en una pierna es más que el ochenta por ciento de los corredores de primera división.
En estos días muchos cayeron en el lugar común (del cual nunca se levantaron) de aseverar que con él se retiraba el último “diez”, lo que resulta una falacia, al menos con Aimar y Romagnoli en medio de sus últimos estertores. De todos modos, considerar que los enganches se tratan de una especie en vías de extinción, como los pandas, las tortugas marinas y los peronistas honestos, es cuanto menos una arbitrariedad. Creer que el sujeto que juega en dicha posición es una suerte de iluminado, de enviado del Señor, es digno de aquellos que para definir las características de juego de un sujeto lacónicamente repiten como un mantra: es “zurdo”, como si esa única característica lo transformara en una especie de superdotado. Mauro Laspada y su zurda prodigiosa tiran por el suelo dicha teoría. El programa “De zurda”, con Maradona y sus análisis catatónicos, refuerzan lo dicho.
Riquelme debutó en primera división durante la senectud del menemismo, en simultáneo con un personaje homónimo que hacía Toti Ciliberto en el lobotomizante programa del comeafajores Marcelo. Ya desde sus primeros partidos, cualquier argentino con una capacidad de análisis superior a la de Marcelo Palacios (estudios de la Universidad de Michigan, Paraguay, afirman que aproximadamente 39,9 millones de personas) notaba que este muchacho jugaba a otro deporte: como un jugador de billar, veía una bisectriz donde el resto de los mortales verían dos jugadores rivales.
A los veintiún años, cuando sus amigos debían estar tomando Fernando en algún antro de Don Torcuato, él jugaba un partido mítico en Japón ante el Real Madrid de Figo, Roberto Carlos y ese misterio futbolístico que siempre fue Michel Salgado. Lamentablemente ese partido significó un punto de inflexión en su carrera: sirvió para que millones de hinchas xeneizes mononeuronales lo idolatren, alimentando su ego, desarrollando lo que se podría definir como la kriptonita riquelmista: el síndrome achura.
Si bien JR fue vendido al Barcelona, y luego tuvo un brillante paso por el Villarreal junto con un Forlán a punto caramelo, fue cultivando, cual humedad que se desarrolla en el bajomesada, la patología que marcó su carrera. Sabiéndose un excelente jugador, y habiendo alcanzado un pico de rendimiento extraordinario para su edad, prefirió refugiarse en el consejo adulador de su entorno asador antes que hacerle caso a las exigencias de sus entrenadores. De este modo, con el transcurso del tiempo, sus berretines fueron desarrollándose exponencialmente, minando lo que podría haber sido una carrera prodigiosa: se entrenaba cuando tenía ganas, tomaba mate con el utilero si le apetecía, hacía la pretemporada sólo si su madre se lo aconsejaba, el pasto estaba cortado a una altura de 3,4 mm, había una temperatura de entre 23 y 23,1º C, las pecheras de entrenamiento estaban perfumadas con Chanel Nº 5 (usado por Marilyn, claro) y entre el catering le ponían gaseosas Teen con alfajores Milkybar. O sea, nunca.
No era un pecho frío, pero eran necesarias demasiadas condiciones para que tuviera un buen partido, arrojando un promedio apenas inferior a la frecuencia con la que se avista el cometa Halley, aproximadamente. Considerando que se trataba de un muchacho bien alimentado, bien pago, y al cual se le consentían más caprichos que a Miley Cirus, dicha frecuencia debía ser muy superior. Probablemente tantas pretensiones llevaran al espectador promedio a confundir la patología riquelmista con la de aquellos que necesitan una bolsa de agua caliente en el pecho (cuyo maximo exponente resulta ser Rodrigo "Por abajo" Palacio"): JR simplemente jugaba bien cuando tenía ganas. Incluso el hombre Peker, quien se caracteriza por tener té de tilo corriéndole por las venas, cansado del síndrome achura y de esperar un pase que lo hiciera ingresar en la Historia, terminó cambiándolo en el Mundial 2006, para luego volver a casa fruto de la paspadura de cola de Abbondanzieri.
Sin dudas fue un gran jugador. Aunque se conformó con menos de lo que indicaba su potencial, le alcanzó para marcar una diferencia en un fútbol que prioriza el músculo por sobre la neurona. De todos modos, es el típico jugador que en un partido de amigos, termina festejando los goles solo mientras el resto comparte la gaseosa.

jueves, 9 de mayo de 2013

Homenaje

En un acto celebrado en Bolivia, donde participó el embajador argentino en dicho país, Daniel Basteiro, utilizaron una imágen de Nacha Guevara en el rol de Eva Duarte, la que se mantuvo durante toda la celebración.

 
A continuación, las próximas figuras a utilizar:

 
 
Víctor Laplace como Perón

 
Pablo Rago como el Che Guevara

 
Charlton Heston como Moisés

 
Walter Matthau como Albert Einstein

 

jueves, 21 de marzo de 2013

Transformers

Nilda Garré presentó 350 nuevos patrulleros "multitecnológicos" que serán incorporados a la Policía Federal. Mientras tanto, en otro sector del conurbano profundo, el Cabo Mengano sostiene la puerta de su cascoteado Palio modelo 2002, esperando aún que cumplan con la promesa de la caja térmica para la muzza y el soporte para celular.

jueves, 7 de febrero de 2013

El abogado


“Viaja un avión lleno de políticos, jueces y abogados. De repente se va a pique y explota. ¿Qué pasa? Se salva el mundo”.

Quizás el chiste resulte exagerado, pero no es menos cierto que en cuanto uno llega a un asado y dice que es abogado, automáticamente percibe cómo las achuras dificultosamente atraviesan raspando las tráqueas de los comensales, mientras las mujeres se tocan al unísono el pecho izquierdo.
Resulta difícil asegurar que hayan sido sólo los abogados los causantes del mal en el planeta, pero sí es cierto que han generado en el mismo un daño sólo comparable con el hair metal, los pantalones nevados, el huevo playero de Bernardo Neustadt, los trolls o Mariano Iúdica. Es una raza especial, y como tal cuenta con sus propias paricularidades. En Argentina es mucho más probable toparse  con un purrete al que le guste el coliflor que con alguien que no sea un letrado. Causa probable de ello quizás sea que cualquier persona podría recibirse de abogado. Sólo es necesario:

a) paciencia.
b) constancia.
c) acomodo.
d) copiarse eficazmente.
e) tener buen escote y/o culo.
f) hacer buenos petes.
g) en casos extremos, a, b, c, d, e y f juntos.

Algún lego (persona, no muñequito) podría pensar que su ámbito natural son los Tribunales. Pero no. Su hábitat es el café, donde se reúne con otros miembros de su manada (o bandada, según) a hablar a los gritos y realizar extensas diátribas sobre complejísimas causas que sólo Stephen Hawking y él podrían haber resuelto, mientras el resto escucha asintiendo con la cabeza cual perrito lunetero, mientras piensan si el tostado será doble o triple o simplemente mirándole el tortero a la camarera. Es que el verdadero abogado sólo va a Tribunales a las audiencias. El resto del año, quien va es el pinche, siervo de la gleba que, cual escritor fantasma, a cambio de alguna oportuna palmadita canina realiza el trabajo sucio para que su jefe pueda sentarse frente a los clientes y pronunciar uno de sus hits mitómanos más recurrentes: “estuve revisando el expediente y...”.
De todos modos, cabe señalar que es en los pasillos del palacio de justicia donde encontramos las divisiones inferiores del mal, esto es: los pasantes y jóvenes abogados. Gracias a ellos, podemos escuchar en las filas grandes conversaciones en las cuales competirán entre ellos como machos alfa, jactándose del tendal de nenas que dejan a su paso, quienes ver flaquear sus bombachas con sólo oler su tarjeta personal. Igualmente, ése es uno de los pocos momentos sinceros de su vida, poniendo de manifiesto cuál es la finalidad última de la profesión. Algún desvelado podría arriesgar cosas tales como el orden y la justicia social, la reparación del daño o el consuelo de la víctima. Ninguna de esas paparruchadas: la única finalidad es enterrar el fitito rosa cuantas veces sea posible y se acabó. Únicamente resultan superados en el ranking de ensopado de bizcocho por los galenos, quienes matizan sus guardias transformados en verdaderos expertos en pinchazos, en el sentido más porceliano de la frase. Esto último deviene de la naturaleza cuantitativa del abogado puro, quien para ser el mejor, no debe hacer las demandas más completas, sino las más extensas; citar la mayor cantidad de jurisprudencia, no la más pertinente; llevar los expedientes más grandes, aunque sean inconducentes.
Para no ser tildados de sexistas, podemos referir que las mujeres abogadas reducen sus charlas a temas trascendentales tales como carteras, gimnasio y boliches, cada uno de ellos con sus distintas vertientes igualmente exasperantes, que nos hacen preferir escuchar un disco de La Mosca hasta que nos sangren los oídos.
La omnipotencia atávica del abogado puro lo lleva a pretender saberlo todo, desde lo que debería dictaminar el perito calígrafo o contador hasta el ciclo de reproducción del armadillo australiano. Existe entre ellos una subespecie aún más enfermiza, que goza orgiásticamente recitando artículos del Código Civil de memoria, lo cual tiene el mismo mérito igualmente fútil que memorizar la guía telefónica. Lo que en realidad quieren ocultar, es su falta de bagaje cultural, quedando ello de manifiesto en la redacción de demandas escalofriantes que harían ver a Ari Paluch como una suerte de nuevo Flaubert. Un recurso siempre eficiente para ello resulta citar alguna máxima en latín, o peor aún, pronunciarla, con una dicción que convertiría a Tévez balbuceando monosílabos en inglés en el duque de Yorkshire.
Pero a no desesperar querido lector. En el diagrama de Venn del mundo jurídico existe una casta que a pesar de encontrarse en peligro de extinción, continúa aleteando contra la corriente: el abogado impuro. Son ellos los que valen la pena. Fácilmente diferenciable por conservar ciertos ideales alejados del mercantilimo y preferir ver una buena película en el cine antes que leer un voto en disidencia de un fallo contencioso administrativo de la Cámara de Las Toninas, elección completamente aberrante para un abogado puro. Ya eran impuros antes de ingresar en la facultad; y si lograron no salir despavoridos ante el concreto riesgo lobotomizante que implica soportar la soporífera sintáxis de un Manual de Obligaciones, saldrán fortalecidos de la experiencia.
A pesar de lo anterior, debe remarcarse que tarde o temprano, toda persona deberá consultar algún miembro de esta especie (difícilmente alguien se vea ante la imperiosa necesidad de requerir un diseñador gráfico). Es por ello, estimado lector, que siempre es bueno tener un amigo abogado. Queda Ud. debidamente notificado.-
http://www.eblog.com.ar/2546/grandes-fotos-del-periodismo-argentino/

martes, 24 de enero de 2012

Un Diego son dos Pelé




http://www.youtube.com/watch?v=x1xTuRXfD38

Cuando en unos años veamos al director Raúl Rosales levantando la Palma de Cannes, podremos decir: "yo vi su primer video". Es con ese carácter anticipatorio que traemos esta pequeña gema, plagada de sensibilidad y sutileza, digna del notero hot de Crónica.

Luego de los teléfonos de Rosales (por Dios, quiero un psicólogo como el de él!), el video comienza con un conteo que a esas alturas uno no sabe si le genera ansiedad o la sensación de que podría estar aprovechando mejor su tiempo, yendo a pagar las expensas, sacando el sarro de los azulejos o comenzando de una vez por todas ese curso de ikebana al que siempre le tuvo ganas.
Un bandoneón que remite a la peor tradición de bandas "rioplatenses" como Bersuit, Callejeros o Las Pastillas del Abuelo aporta esa pátina tanguera que siempre tuvo Villa Fiorito (¡!), en la cual un Dieguito entrado en alfajores homónimos corretea por un potrero desperdigando talento, mientras un pequeño Cirilo símil Pelé (sólo identificable como tal por el color de su camiseta y el número 10) se gana el pan (o la feijoada) como limpiavidrios en una calle de tierra, en una clara muestra de su visión comercial. Al pasar, encontramos la primera gran metáfora de la canción: "la vida gambeteaste a veces pegado a la raya / pero el otro en su debut /qué papelón! / a un pibe le hizo la raya". Aplausos.
En la segunda escena,  mientras coquetea con una garota que no es de chocolate vemos al mini Diego en la escuela aprendiendo equivalencias fundamentales para nuestra vida cotidiana tales como "un mate por dos cafés". Si bien puede recordarnos a la política cambiaria de Sunday Cavallo, al menos sirve como pie para la aparición del estribillo. Y ahí sí: "un Diego son dos Pelé" y todos cantamos mientras en una muestra de diversidad cultural conviven la batucada con el tango.
Suena la campana y cuando nuestra inteligencia está a punto de caer a la lona por nocaut, los chicos salen al recreo ("salen" es una forma de decir, ya que en la escuela hippie no hay ni paredes) y se arma el picado entre argentinos y brasileros. Allí, claro, hacen su aparición los cazatalentos de ocasión y vemos una cruza entre Cacho Rubio y Tito Sueldo paladeando futuras transferencias. Cabe resaltar la participación estelar de Zulma Lobato como "La Paquita", impidiendo que peguemos un ojo en una semana.
Cuando una espuma blanca comienza a brotar de nuestra boca, el mini Diego demuestra su coherencia desde (Zé) pequeño, negándose a firmar con los mercaderes que quieren tratarlo como un objeto, reservándose para gente íntegra como Cyzterpiller, Guillote Coppola o su amigo Mancu. Pelé, en cambio firma gustoso, mientras la canción recuerda que es la sombra del crack argentino. ¿Entendieron, no? Sombra. Negro. Racismo. Je, qué buen chiste che.
Como todo gran video que se precie de tal, no puede faltar el componente político. Es por esto que, derrotado, el representante hace entrega de la camiseta del Diegote a quien uno supone el presidente de la FIFA, identificable por un bastón más propio de la Guardia Marina que de un multimillonario como Blatter / Havelange / ¿Grondona?. Cabe señalar en la constelación de figuras que hacen su aparición al Rey de la Cumbia, Antonio Ríos, chofer de ocasión a quien un muchacho entrado en carnes vestido de mecánico, en un giro conceptual incomprensible, hace entrega de su peluca (¿?).
A esta altura, uno se encuentra inmerso en un estado catatónico, sobrepasado por la densidad de la historia, considerando seriamente suicidarse con una sobredosis de langostinos en un tenedor libre. Afortunadamente, el gran Raúl Rosales nos regala una de esas escenas de antología, demostrándonos que el amor es más fuerte, con un plano de Dieguito y Garotinha caminando juntos hacia los pastizales.

sábado, 8 de octubre de 2011

Blackberries para todos

Cuando uno como espectador televisivo comenzaba a rehabilitarse luego de considerar seriamente destrozar el vidrio del televisor a fuerza de golpes de lóbulo frontal, como consecuencia del efecto lobotomizante producido por la seguidilla inhumana de publicidades de yogurt, calditos, toallitas femeninas, jabón en polvo y más yogurt, sufre los efectos de una profunda recaída, como consecuencia de algo aún peor (si es que existe algo peor que Andino queriéndonos vender queso): los spots políticos.
Si la canasta básica del argentino promedio se basara en las tandas publicitarias, uno llegaría a la extraña conclusión de que para vivir decentemente, alcanza con ir bien de cuerpo, tener las medias blancas, poder hacerse un nudo con el cabello y tener los dientes más blancos que la espalda de un albino en pleno junio. Afortunadamente, cada cuatro años, con el efecto letal de las repeticiones de los mundiales, llega ese momento en que uno deposita inocentemente su sufragio en la urna, cremando al menos por unos instantes su descreimiento en la futilidad de ese noble acto. Pero para llegar hasta ahí, una maquinaria gigantesca de publicistas, asesores, encuestadores, maquilladoras, vestuaristas y dealers debieron realizar numerosos brainstormings para convencernos de que ese candidato que vimos en pantalla, es verdaderamente EL elegido, y no Echarri jugando a ser abogado.
Así es como nos encontramos con "El Alberto", que con su tono campechano de extraterrestre del planeta Xilium (¿remember?) nos promete viviendas para todos (esperemos sean mejores que las de American Psycho Schoklender), y lo que es mejor aún, wi fi libre en todo el país! Eso es progreso. Nada de redistribución de la riqueza, inclusión social, inversión en educación ni ninguna de esas paparruchadas de comunistas trasnochados: todo argentino tiene derecho a navegar gratarola con su Blackberry. Y que los cibers la sigan mamando. Pero cuando uno está a punto de saltar de su sillón, enfervorizado, un corito espantoso al grito de "Rodrííííííguez Saaaaaaa" lo devuelve a la realidad.
Su ex contendiente en esa paparruchada que fueron las internas del "peronismo federal", el inoxidable Edu Duhalde, nos promete que "el sabe" cómo terminar con el narcotráfico (ja), la inseguridad (jaja) y la corrupción (jajaja periódico). Ahora, cómo lo va a hacer resulta un misterio insondable, casi tan grande como por qué el Chino Garcé jugó un Mundial. De todos modos, si consideramos que se trata del hombre que operó para voltear a De la Ruina y luego emerger como el Mesías, démosle algún crédito a su sapiencia. La gran pregunta es, si no tuvo coherencia para cumplir su palabra, al anunciar su retiro definitvo de la política, por qué deberíamos creerle sus promesas?
El caso Carrió resulta cuanto menos curioso. Se trata de una persona incuestionablemente preparada, inteligente y honesta, impulsora de proyectos de leyes notables en el Congreso; incluso, logró superar su período místico y abandonar esos crucifijos que Prince envidiaría. Con estos antecedentes, uno supondría que se trata de un adversario de peso, con el pinet necesario para pelear cualquier elección; lamentablemente, como consecuencia de su constante tendencia petardista, sumado a un ego que le impide aliarse con cualquier otro político que intente opacarla, devino en un personaje más cercano a Guillermo Nimo que a Bachelet. Habiendo despilfarrado un valioso veintidós por ciento de caudal electoral y ya resignada en las elecciones presidenciales, sus spots se limitan a colocar la mayor cantidad de senadores y diputados en el Congreso. No sería una mala estrategia, a no ser porque su principal referente resulta Patricia Bullrich, quien ya desde la propaganda nos escruta con una sonrisa excesivamente impostada adosada a su rostro, casi como pergeñando su próxima borocotización. Se comenta incluso que si se observa detenidamente, puede notarse la remera amarilla del Pro advirtiéndonos debajo de su tallieur adquirido en el shopping homónimo.
Alfonsín, mientras tanto, sustenta su campaña en las ideas de Agulla (quedará alguien del "grupo sushi" o era pescado podrido?), quien no conforme con haber encallado con la Alianza, intenta hundirse del todo con ese enfermo terminal que es el radicalismo. Con la Cobosmanía extinguida y habiéndose bajado Sanz el insulso de su candidatura (se comenta que ni su madre lo reconoce en fotografías), la figura de "Ricardito" emerge como la única posible de evitar otro papelón radical. Es por ello que gracias al efecto dèja vu, todas las imágenes remiten a su padre, como si por generación transitiva, junto con su bigote vinieran adosadas las cualidades democráticas de Alfonsin Senior. Hasta ahí no habría inconvenientes, pero ¿hacía falta comparar a Ricardito con Kennedy, Ghandi y Martin Luther King? ¿No será demasiado? Más aún si tenemos en cuenta que en su afán electoral, se unió (pro) con el único candidato que ganó una elección gracias a su imitador: "Alica alicate" De Narvaez, quien en los afiches se subió el cuello de su camisa para tapar ese tatuaje de pendeviejo que horrorizaba a las señoras bian paquetas pacatas de Barrio Norte (Yrigogen debe estar golpeando su cajón en este momento, y no precisamente el de Herminio).
Kri$htina, por su parte, sale al ring con el aplomo del noqueador, sabiendo que con el piloto automático no debería tener mayores sobresaltos. Su campaña se encuentra sustentada en lo emocional, recurriendo a lo más lacrimógeno del neorrealismo italiano, exprimiendo al extremo el logrado "tono Evita" que le imprime a sus discursos, golpeando debajo del cinturón. Curiosamente, aplica en sus spots la misma lógica que denostaba en la oposición, haciendo del caso particular uina generalización. Así es como una investigadora del Conicet nos cuenta por qué volvió al país y Braian Toledo, el crack de la jabalina, nos cuenta su encuentro cercano del tercer tipo con CFK (no deberían replantearse el hecho de utilizar menores de edad en sus campañas?). Pero si el tono épico de los spots anteriores no resulta suficiente, tenemos el as guardado en la manga: una fábrica que estuvo a punto de cerrar durante el menemato, hoy transformada en una empresa marca nacional; cuando uno ve el gesto adusto de los empleados, las instalaciones y escucha a quien suponemos es el gerente hablar de su compañía como si se tratara de una pionera de la nanotecnología, no podemos contener la carcajada cuando finalmente resulta ser una fabricante de termos, proveedora de la infusión cansina por excelencia. De todos modos, pese a los denodados esfuerzos del ex Ucedé Lovely Boudou por boicotear la campaña, insistiendo en hacernos creer que es un rockero re loco, tocando con su guitarrita tuneada canciones de soft rock barrial de La Mancha de Rolando (verdadero milagro argentino), Cristina no debería tener mayores inconvenientes en las elecciones de octubre, más por defectos ajenos que por virtudes propias.
Es por todo lo anteriormente mencionado que desde este humilde lugar, les rogamos a los publicistas que continúen intentando vendernos fideos, al menos sabemos que sólo nos pueden ocurrir cuatro cosas:
1) Que se nos peguen
2) Que sean transgénicos
3) Que estén vencidos
4) Las tres anteriores

jueves, 1 de septiembre de 2011

Clasificación del periodista


En el año 2007 el filósofo francés Roberto Zapata propuso una forma interesante de clasificar a distintos tipos de periodistas. Su peculiar enumeración fue recibida por la sociedad con aplausos y vítores, pero también con silbatinas y tomatazos. Para explicar esta reacción despareja, el filósofo fue contundente.
-Y... ¿viste cómo es la sociedad? No hay poronga que le venga bien -dijo. En francés.
Los traductores de Chascomousse han accedido a la obra original y presentan hoy aquí, por primera vez en la Argentina, un brevísimo resumen de los puntos más importante de la misma. Por suerte, son pocos.

1. El periodista que no se la juega nunca

Es adicto a los condicionales, y hasta los usa mal. Duda, teme... no se la juega nunca.
*Ejemplo representativo, de 1982: "Periodista: Estaríamos diciendo, si nuestras fuentes son confiables, que habrían disparado al músico John Lennon... hace dos años. El músico estaría muerto, y su mujer sería ponja y fea".

2. El periodista facho Su tarea es, o al menos eso siente él, buscar culpables. Y para eso, ¿qué mejor que apuntar los cañones hacia las minorías sociales? Está convencido; el pueblo debería agradecerle.
*Ejemplo representativo, de 1994: "Periodista: Ha estallado una bomba en la AMIA, pero tranquilos, casi todos eran judíos. La policía investiga quién está detrás del atentado, pero nosotros, a pocas horas del hecho en cuestión, estamos en condiciones de asegurar que ha sido un grupo de jóvenes, pobres, que seguramente robaron un libro de la biblioteca colectiva de la villa 32, y aprendieron a armar bombas. Deben haber tenido que secuestrar a alguien para que les lea el libro, ya que los pobres no saben leer. Se ha iniciado una cadena de oración por esa persona, quien quiera que sea; esperemos que sea liberada. ¿Cómo...? Ah, me avisan por la cucaracha que ya tenemos listo el identikit de uno de los sospechosos. Como podemos observar, es de piel oscura, usa arito, tiene gorra, y repite mucho 'eh guacho, eh guacho'. Podría tener un cómplice boliviano".

3. El periodista psicólogo frustrado (también conocido como 'el pelotudo ese')
Cree que puede ir más allá de las respuestas. Creé que puede lograr que el entrevistado se marche con una nueva visión de su vida y de su historia. Eso creé, pero no hay nada más lejos de la realidad.
*Ejemplo representativo, de 1997: "Periodista: Y decíme, Daniel, ¿a qué te referís con eso de 'la ventanita del amor se me cerró'? Agostini: Bueno, principalmente a eso, ¿no? Es una historia de amor. El tipo se queda solo y no se puede enamorar más. Periodista: Porque yo pesaba, cuánto hay atrás de eso, ¿no? 'La ventanita del amor se me cerró'. Habla de una infancia de encierro. De castración. Agostini: Sí, es un tipo que lo dejó la mina, y no se puede enamorar más. Como que quedó enganchado. Periodista: Claro, pero no me vas a decir que la ventana cerrada no representa una vía de escape clausurada. Te veo de chico, Daniel, con tus rulos, gritando '¡abran la ventanita!'. Pero no era una ventana real. Pedías libertad. Es un pedido de libertad, ¿no? Eso es la letra de 'La ventanita del amor', un claro grito de libertad. Agostini: Sí, no lo había pensado así, no sé... En realidad yo contaba la historia de un tipo, ¿viste?. Lo deja la mujer, y no puede enamorarse de otra. Periodista: Daniel, ¿sos feliz?

4.El periodista tira-bomba sin filtro
Generalmete, se dedica al periodismo de espectáculos. O a los chimentos, como se conoce mejor dicha rama. Si tiene una puntita, un dato, no duda; la juega, la tira sobre la mesa. Justo el día que hablaron de ética y moral en la facultad, estaba con gripe en su casa.
*Ejemplo representativo, de 2005: "Conductor: Queremos felicitar a Pablo Echarri y a Nancy Duplaa, que están esperando a su primer hijo... ¿qué pasa Luis? Panelista: Nada, nada... Conductor: Algo sabés, ¿por qué ponés esa cara? Panelista: Nooo, por nada... una data que me tiraron recién. Conductor: ¿Sobre Nancy? Panelista (se encoge de hombros, asiente con ojos picarones): Parece que la vieron ayer en los camarines del canal. Conductor: ¿Besándose con alguien? Panelista: Va a ser una terrible noticia para Mónica Ayos. Conductor: ¡¿Se estaba besando con el marido de la Ayos?! Panelista: Besando, no... Conductor: ¡¿Le estaba tirando la goma al marido de la Ayos?! Panelista: Parece que traga. Conductor: ¡Terrible! Dos familias que se rompen. Esperemos que Nancy no pierda el embarazo. Hablando de embarazo... ¿Querés adelgazar y no podés? Cachamai Hierbas es la solución. Dos tacitas por día y en dos semanas me contás. Andá a la farmacia y comprá Cachamai hierbas, dale. Vamos a una pausa, y ya volvemos.

5.El periodista limadito
'Ya fue'. Eso es lo que se le debe cruzar por la cabeza. Tal vez no sea conocido por su nombre y apellido. Pero con los años lo recordarán como 'el loco de mierda que saltó a decirle tal cosa a tal tipo'. Especie en extinción.
*Ejemplo representativo, de 1982: "Leopoldo Fortunato Galtieri: ¡Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla! Periodista: 'Disculpe, general... acá, a la derecha. ¡Acá! José Manotti, para diario El Chiringuito, de la facultad de Ciencias Sociales de La Plata. Quería saber, ¿está realmente seguro de lo que está haciendo o es un borracho asqueroso con ansias de poder y ganas de jugar a la guerra que intenta amortiguar con autoritarismo y represión la vergüenza que le genera desde siempre tener el pene mucho más pequeño que el del hombre promedio?

6.El periodista profeta (también conocido como 'el apocalíptico')
No sabe por qué, si es porque le bajan línea, si es por decisión propia. Ya no lo sabe. Pero, por las dudas, él augura siempre lo peor.
Ejemplo representativo, de 2005: Periodista: Indignación en las calles por el aumento de 30 centavos del precio del paquete de Rumba, la gente planea una marcha general hasta Casa de Gobierno para las 20 horas. De seguir aumentando así las galletitas de marca en tres meses tendríamos que comprar galletitas sueltas. La demanda va a superar ampliamente a la oferta y seguramente volverá a haber saqueos como en 2001, y muerte en los supermercados y las calles. Recomendamos permanecer encerrados durante lo que resta del año. Trabe las puertas, prenda el televisor, cargue su arma. No se pierda los detalles en el siguiente informe que titulamos 'La Rumba de la muerte, el miedo y la sangre'.

7.El periodista indignado
Dice el poeta 'tiene menos calle que Venecia'. Su colegio era de muchachitos, en su casa no se hablaba de ciertas cosas, y no tenia tiempo de ver qué pasaba mientras estudiaba en su universidad privada y cara, muy cara. Por eso se indigna y tira consejos al aire para cambiar a la juventud antes de que sea demasiado tarde. Porque en el fondo el morbo lo carcome, y envidia esa vida que nunca va a poder tener. Se indigna, sí, pero no deja de pasar al aire lo que aparenta repudiar. NOTA: este tipo de periodista puede confundirse comúnmente con el antes denominado 'facho'. El autor de este libro se ha visto en la ardua tarea de separarlos en dos tipos distintos.
*Ejemplo representativo, de 2006: "Periodista: Parece ser que ahora los jóvenes de 17 años filman con el celular a sus compañeras de escuela haciendo lo que entre ellos denominan 'pete'. El 'pete' es sexo oral. ¿Qué es lo que pasa con nosotros, los padres? Se ha perdido el diálogo en la mesa. Con el celular y el chat no hay tiempo para el diálogo. Por eso se está gestando esto, que no es más que una nueva generación. La generación del pete. Mire, no más. Mire esa chica, con la pollerita levantada, mire con qué sonrisa se mete eso en la boca. Mire cómo se abre la camisa y dice groserías acerca de la virilidad de su amigo y el espacio vacio entre sus pechos. Mire como aparece otro por atrás y la trata como si fuese un perro. Mire como viene otro muchacho al grito de '¿querés fiesta, gordita?' y ni siquiera espera a que le responda para bajarse la bragueta. Se la ve feliz, es cierto. Pero tal vez se sienta obligada a hacer lo que está haciendo. Mire, mire no más, cómo se suma ese enano manco, mire. Esa podría ser su hija.

En próximas entregas de Chascomousse, seguiremos publicando fragmentos de la obra de este maravilloso filósofo. No se lo pierda. Y, si quiere el libro original, envíe 50 euros a los creadores del blog. Gracias.